Artists Karina Ramirez and Abel Aguilar, along with family members and team members from the Benito Juarez Autonomous University of Oaxaca, CIIDIR Oaxaca unit of the National Polytechnic Institute, and the Center for Folklife and Cultural Heritage pose at the 2024 Smithsonian Folklife Festival.
Photo by Fernando Gumeta-Gómez
El Arte como Preservación Cultural: Mostrando la Cultura Zapoteca en el Festival de Folklife del Smithsonian
Este artículo forma parte de una serie que apoya el proyecto Patrimonio y Artesanías: OAXACA, project, un proyecto comunitario que tiene como objetivo profundizar las conexiones entre los emprendedores de artesanías del patrimonio cultural en México y los mercados para sus productos.
Para las artistas zapotecas Karina Citlalli Ramírez y Abel Aguilar, el arte es el factor esencial para preservar la cultura. Ambos originarios del pueblo de Zaachila en Oaxaca, México, representan el ecosistema cultural de la ancestral Danza de la Pluma. Según dos versiones ampliamente aceptadas, conmemora la conquista de los pueblos de México por los españoles, o la lucha entre los pueblos zapoteca y mixteco de los Valles Centrales, que se remonta a más de 500 años.
Como creadora de coronas y accesorios de plumas, Ramírez transforma nuestra comprensión de los objetos históricos al presentarnos nuevas maneras de revitalizarlos para el uso diario. De igual manera, a través de obras innovadoras de yeso en relieve, Aguilar sirve como el pilar para que los artesanos preserven sus raíces culturales prehispánicas mediante la educación y la concientización. Sus obras destacan no solo por su belleza, sino también por una comprensión más completa del mundo zapoteco y nos inspiran a valorar las tradiciones indígenas a pesar de la modernidad.
En 2024, ambos artesanos participaron en el Festival de Folklore del Smithsonian, el escaparate anual de tradiciones vivas de la institución por el National Mall de Washington, D.C. Ese año, el programa Indígenas de las Américas celebró el vigésimo aniversario del Museo Nacional de los Indios Americanos en D.C., reuniendo a artistas y expertos indígenas de todo el hemisferio. La participación de Ramírez y Aguilar es un reconocimiento a los artistas que mantienen los ricos y extraordinarios patrones de la cultura indígena.
Karina Ramirez enseñando a los visitantes niños, jóvenes y adultos del Folklife Festival 2024 a hacer flores de plumas.
La Artista de las Plumas Karina Ramírez
A través de su trabajo creando coronas de plumas para la Danza de las Plumas, Karina Citlalli Ramírez es una artista que demuestra claramente su herencia zapoteca y su talento para la innovación.
“Cada una de las piezas que creo se basan en mi conocimiento tradicional de la danza de la pluma combinado con el arte plástico…puesto que, además de la elaboración de los penachos y tocados cefálicos, yo elaboro piezas más pequeñas inspiradas en la naturaleza que me rodea, las cuales se enfocan en un uso más práctico, cotidiano,” dije Ramírez.
Ramírez es parte del taller de arte plumaria Buidoo Xtera Duub (que en zapoteco significa “espiritualidad de la pluma”). Ella aprende y trabaja con el maestro de danza y artista de plumas, Iván Cruz. Este taller es conocido por su cuidadoso trabajo para la elaboración de coronas y sus técnicas especiales de entorchado de la pluma. También es un centro de aprendizaje de la Danza de la Pluma para los jóvenes de la comunidad.
Hoy, la Danza de la Pluma perdura como una muestra viva de la cultura zapoteca: tradición que es transmitida de generación en generación mediante la palabra y el movimiento brillante. Las coronas que elabora Ramírez no son meras decoraciones, sino símbolos muy venerados de la ceremonia atemporal. Cada vibrante corona de plumas se asemeja a la emoción y la conexión espiritual de sus antepasados, y su resignificación actual rescata la filosofía zapoteca sobre los astros y los ciclos de cultivo locales.
Pero Ramírez no se detiene solo en la elaboración de las coronas tradicionales, también se inspira en su entorno para pintar aves comunes de los Valles Centrales de Oaxaca en plumas separadas, que engarza con metales preciosos para ser usados como aretes, collares, pecheras, diademas y orejeras – todo como parte de su portafolio artístico. Las plumas pintadas son representaciones artísticas de la biodiversidad y las historias culturales de la región. Ramírez captura de manera magistral los colores y las formas de las especies de aves endémicas con su pincel, dando vida al patrimonio natural de Oaxaca.
Abel Aguilar
El Artista de Relieve en Estuco Abel Aguilar
Abel Aguilar es otro conocido artista zapoteca que se presentó en el Festival. Famoso por su trabajo en relieve de estuco que combina símbolos, formas y figuras prehispánicas con materiales contemporáneos, el trabajo de Aguilar está fuertemente influenciado por Zaachila, un sitio de importancia arqueológica para el pueblo zapoteca.
Mediante el uso estuco y productos modernos como el poliuretano, Aguilar replica símbolos, formas, figuras y piezas encontrados en los sitios arqueológicos de su comunidad. La villa alberga un yacimiento arqueológico que contiene los restos, en gran parte inexplorados, del centro prehispánico de Zaachila. Zaachila Todos los símbolos contienen parte de la filosofía zapoteca profunda, mucha de esta filosofía aún se mantiene en las formas de vida de la comunidad – porque, según él, no son solo reliquias del pasado, sino parte del presente y futuro de Zaachila, Oaxaca.
Aguilar explicando a los visitantes del Folklife Festival 2024, la técnica y el significado de la pieza de fondo que realiza a través del relieve en estuco.
“Fue un honor participar en el festival. Esta fue una gran oportunidad para que la gente viera Oaxaca desde otra perspectiva y aprendiera sobre nuestra herencia zapoteca. Me alegró mucho que la gente quisiera hablar conmigo sobre mi arte y mi cultura, para así poder compartir nuestra historia y las lecciones que podemos aprender de nuestros ancestros,” dije Aguilar.
Aguilar utiliza su arte para acercar al público a algunas de estas raíces culturales para que no se pierdan por propios y extraños. Al poner estas enseñanzas a disposición y relevantes de las generaciones más jóvenes, espera que los habitantes de su comunidad tengan más respeto por la historia zapoteca, sus tradiciones espirituales y aprendan parte de su filosofía para usarlas en su día a día. Para él es una forma de revitalizar y reivindicar a sus antepasados, sus conocimientos e historia ante el colonialismo y la modernidad que ha vivido y vive su comunidad.
Además, los materiales únicos de Aguilar permiten la creación de productos artesanales asequibles, adaptados al mercado popular. Estas piezas no solo tienen un buen precio para los ciudadanos locales y los turistas, sino que también cumplen una función importante en términos de preservación de la cultura; ya que Aguilar ofrece réplicas para frenar la venta ilegal y el saqueo de piezas arqueológicas reales. Por esta razón, su trabajo es importante para la protección continua del patrimonio cultural zapoteca y ayuda a garantizar que el legado zapoteca se respete, celebre y utilice de manera ética.
Celebrando las Voces Indígenas
Incluir las obras de artistas como Ramírez y Aguilar en este Festival, no solo rindió homenaje a sus contribuciones individuales, sino que también a la contribución colectiva de la comunidad de donde provienen, Zaachila, y parte de la rica diversidad cultural del estado de Oaxaca y de México. La resistencia artística y la revolución de la comunidad zapoteca se encuentran representadas en las obras de Ramírez y Aguilar, quienes, a través de su arte, no solo celebran el patrimonio cultural y natural de su comunidad, sino que también enseñan y encienden la llama que inspirará a las futuras generaciones a valorar y nutrir sus legados.
Ese verano, el Festival y el NMAI se utilizaron conjuntamente como espacios para interactuar con el patrimonio indígena y compartirlo. En conjunto, permitieron a los participantes conectar positivamente con tradiciones culturales indígenas de diversa profundidad y amplitud, ampliando su sensibilidad, apertura y conocimiento al brindar contexto y una mayor comprensión donde antes no existía. Dentro de estas comunidades, participantes y visitantes pudieron celebrar la vida y reevaluar sus relaciones con los demás, las culturas y la naturaleza, honrando y respetando las diversas perspectivas de las comunidades indígenas de todo el continente americano.
Al participar en el Festival, Ramírez y Aguilar enviaron un poderoso mensaje sobre el arte como llave para generar conversaciones más amplias entre el pasado y el presente, la tradición y la innovación. Nos recordaron que las culturas Indígenas y sus modos de coexistir en el mundo no son solo reliquias de una era pasada, sino realidades que aún están vivas y que evolucionan.
Fernando Gumeta-Gómez es investigador de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación de México, y trabaja en la Unidad Oaxaca del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional del Instituto Politécnico Nacional.
Gustavo Hinojosa-Arango es investigador de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación de México y trabaja en el Centro de Investigación Interdisciplinaria para el Desarrollo Integral Regional Unidad Oaxaca del Instituto Politécnico Nacional.
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